Un negocio de la nada

Hace unos años escuché una historia que a mi me movió mucho, me gustan mucho las historias de personas que hacen negocios de la nada … Soy de las personas que aprecia mucho escuchar la historia de éxito de alguien más y el día de hoy quiero platicarte una muy buena historia que estoy seguro que te motivará cuando las cosas no salen como uno espera.

Esta historia llegó a mi por una personas muy especial en mi vida de los negocios…

Como tú sabes la gente lleva mucho años emigrando a otros lugares para buscar suerte, en ocasiones nos movemos en búsqueda de algo que muy probablemente ya está frente a nosotros, sólo que no logramos ver porque nos abrumamos por pensamientos de “Qué puede salir mal” y no nos enfocamos en el “Cómo lograrlo”.

Arturo era la primera generación de una familia que llega a vivir al DF, sus padres lo habían traído vendiendo todo en su lugar de nacimiento, venía de una lugar muy humilde, su papá había quitado las láminas de su hogar para poder completar el precio de los boletos de ida al DF. las logró vender a una pareja joven que quería tapar algunas partes de su casa.  Don Pedro, el papá de Arturo tenía toda la ilusión de llegar a trabajar al DF por una promesa que le había hecho un amigo meses atrás en una visita a su pueblo, era seguro tener trabajo llegando, pero no sabía cómo le haría y muchos menos, donde llegaría a dormir.

La promesa fue cumplida, ese mismo día de la llegada su amigo lo llevó al lugar de trabajo donde él pasaba una jordana de casi 12 horas… Arturo era un jovencito que quería ayudar a sus padres a salir adelante, con una escolaridad muy baja, pero con ganas de hacer lo necesario para vivir mejor con su familia. Un día hacía falta una persona en el lugar donde trabajaba su papá y el señor lo ofreció para que su hijo ocupara el puesto, con la promesa de el cuidarlo para que todas las cosas salieran de la mejor forma y el jefe pudiera darle la oportunidad de empezar a trabajar con el sueldo de cualquiera de los empleados que tenía.

Arturo con mucho esfuerzo trataba de dar lo más que podía para estar a la altura de los demás empleados, Arturo nos cuenta – Algunos días me sentía muy cansado, no tenía ganas de hacer las cosas por fatiga, pero llegar a ese cuarto que rentábamos y ver a mi madre y a mis hermanos me hacía salir adelante cada día –. Con el tiempo Arturo entendió más cómo se tenían que hacer las cosas y empezó a darse cuenta de cómo era que el negocio tenía que funcionar, poco a poco todo tenía un lógica y comenzó a ser el encargado de administrar parte de lo que se compraba y lo que se necesitaba para que el negocio siguiera funcionando.

Muchos de lo trabajadores del lugar tenían la idea de emigrar a USA para buscar el sueño americano, era muy común ver que el lunes hacían falta personas para seguir trabajando en el negocios, los trabajadores cobraban el sábado en la noche y partían el domingo a buscar suerte del otro lado. El jefe comenzaba a pregunta si  tenían amigos que quisieran trabajar y siempre los espacios se llenaban de nuevas personas con historias muy diferentes.

 – El lugar era un taquería, un lugar muy acreditado y con mucha tradición en la zona, mi papá de no saber cocinar nada llegó de limpiador y acomodador de bancos, pero un día faltó uno de los parrilleros, después de una explicación rápida del dueño comenzó a cocinar, era en tanto fácil, el jefe tenía la receta secreta de los tacos y previamente era todo preparado, después era sólo agregar a la plancha o parrilla lo necesario y hacer porciones en los tacos. Mi papá cuando se cansaba me pedía que le ayudara un rato mientras él se sentaba, la gente era muy demandante y mi papá se tomaba una o dos horas en hacer mis labores para que sus piernas descansaran. Con el tiempo me di cuenta que me gustaba mucho estar en ese lugar y hablé con el jefe para que fuera yo el otro parrillero, me dijo que me daría el lugar cuando alguien se quedara en mi puesto o que faltara alguien –

Don Pedro tenía aún la idea de irse, pero para su esposa fue muy fuerte emigrar al DF y no quería empezar de nuevo, con lágrimas en los ojos le rogaba que se quedaran, que ya no quería más seguir buscando suerte, para ese tiempo ella también trabajaba en otro lugar y las tres entradas les daban estabilidad a la familia. Don Pedro creía que tenía que irse y sin hacer caso a su esposa empezó a juntar el dinero para viajar a USA.

– Caminábamos a casa por las madrugadas al salir de la taquería y mi papá me dijo muy serio que necesitaba de mi ayuda para juntar el dinero más rápido para irnos a USA, sabía que mi mamá no quería pero no quise decirle que no a mi papá, era una suma fuerte para llevar a todos y pagar por cruzarnos a USA, no quería volver a vivir lo mismo de llegar a un lugar sin conocer a nadie y sentirme de nuevo de la misma forma, pero no quise quitarla la ilusión a mi papá, empezamos a juntar el dinero, nos apretamos para ir sacando los gastos y cuidamos cada peso que entraba a nuestro bolsillo, en un ropero viejo que mi papá compró a un señor de la basura guardábamos una caja de metal de galletas el dinero cada semana. Mi papá le decía a mi mamá que era para comprar muebles para la casa, pero que sería mejor tener todo junto para tomar un mejor precio y no comprar a pagos, siempre pensé que mi mamá sabía que ese dinero era para irnos, pero no dijo nada –

Un lunes llegaron 3 de los ex-empleados, los habían sacado de USA por no tener papeles, se veían más demacrados y sin dinero, el jefe no los quiso recibir de nuevo porque se había salido sin dar las gracias ni decirle nada. Esa tarde Don Pedro que quedó callado y no dijo mucho mientras despachaban a la gente, de regreso a casa, fue lo mismo, pocas palabras y muy pensativo.

– Me acuerdo que fuimos a buscar un nuevo lugar para rentar porque nos sentíamos muy apretados donde vivíamos, a mi mamá le gustaba una colonia medio retirada de donde trabajábamos, teníamos que entrar a las 2 pm a trabajar para preparar todo y ya era tarde, así que tomamos un taxi para ir más rápido, de repente en un alto pudimos ver un puesto igual a donde trabajábamos y tenía el signo de venta, emocionado yo me dije que me bajaran y que los veía después, mi papá me dijo que estaba loco y que seguramente era muy caro, no hice caso y me bajé. Me dijeron que era de un señor de una tienda de algunas casas adelante era muy parecido a donde trabajábamos pero no era de tacos, era de hamburguesas, ese día no pude encontrar al dueño y ya se me había hecho muy tarde, así que me fui con el nombre y su teléfono para marcarle al otro día –

Al día siguiente Arturo marcó a buscar al dueño y lo encontró, se fue muy temprano para ir a ver el puesto y checar como era, uno de sus hermanos pequeños lo acompañó a verlo.

-Ya tenía mucho tiempo de pensar tener mi propio negocio, no podían entender porqué si todos sabíamos cómo se hacían los famosos tacos de mi jefe nadie ponía un lugar igual. El puesto metálico tenía mucho defectos, pero podía ver que tenía mucho futuro, me vendía el lugar y el puesto, ya tenía sus permisos y todo, su contrato de luz y algunas cosas importantes para poderlo operar. El único detalle es que me si pagaba ese dinero no tenía ni un peso para invertir tendía que ahora juntar para poder invertir por lo menos unos 2 meses, llegando a casa conté mi dinero y me hacía falta un poco más de lo calculado, lo tomé y regresé a buscar al dueño… le di todo, es más hasta el dinero de mi monedero, no tenía más, le dije que le pagaría lo demás el día que cobrara mi semana y aceptó  YA ERA MI NEGOCIO… pero sin dinero para invertir-

Arturo se fue a trabajar a la taquería muy feliz, ahora con una hoja y una pluma para apuntar todo lo que le faltaba para poder empezar, su papá no le dijo nada cuando lo vio en el trabajo, ya de regreso las cosas se pusieron un poco tensas.

– Ese dinero era para irnos mi papá insistió, pero no lo sentía tan enojado, me decía que sabía que era mi dinero, pero que tenía que haberlo consultado lo que hice, yo le dije que podíamos juntar el dinero más rápido si el negocio era nuestro y que podríamos irnos, pero por dentro yo sabía que no nos iríamos si el negocio era más redituable. Esa noche no pude dormir de la emoción de ver al otro día el puesto para ir a lavarlo y acomodarlo todo. Me levanté temprano y le tomé a mi mamá sus cubetas y una escoba para ir a lavar el puesto, cómo no tenía dinero me fui caminando, tenía que ir temprano porque tenía que entrar a las 2 a trabajar, empecé a lavarlo y de repente escucha que alguien tocó el mostrador del puesto, cuando subí la cara era mi papá con mi mamá y mis hermanos, mi papá se rió y me dio un abrazo, con sus lágrimas en sus ojos me dijo que venía ayudarme a lavarlo, se arremangó su camisa y comenzamos. Me sentía muy feliz toda mi familia apoyaba mi idea y todos comenzamos a hacerle arreglos al puesto, quitamos un letrero de hamburguesas que decía arriba y cuando pasó el camión de la basura entre mi papá y yo fuimos a tirarlo, hablamos con un señor que comía en la taquería que era herrero para que nos ayudara con unas modificaciones, aceptó cambiarnos el trabajo por tacos cuando cuando el negocio ya funcionara –

Esa noche de regreso del trabajo comenzaron a hablar del puesto y lo que hacía falta, de las mejoras y de la cosas que tenía que ocupar para que fuera igual al puesto de su jefe, no sabían como le dirían a su jefe que pondrían un lugar igual, pero eso era de lo de menos. Ellos harían todo lo necesario para vivir mejor… y antes de llegar a casa…

 – Mi papá volteó a mi y me dijo muy serio que me ayudaría, que tomara el dinero que era de él y que compráramos lo que fuera necesario para comenzar, acordamos que él se quedaría un rato más dentro del trabajo mientras terminábamos de armar todo el puesto y se empezaba a vender más. En este momento se dio todo, fui a decirle al jefe que me iría al finalizar la semana y que le sería honesto, había comprado un puesto a unas cuantas colonias que pondría mi propio negocio, pensé que se pondría enojado o algo por el estilo, pero me llevó a una bodega donde guardábamos las sillas y cosas del puesto, me dijo que tomara las cosas viejas que tenía en esa parte si me hacían falta. Algunas cazuelas y unos utensilios, unas charolas de plástico y me dijo que me agradecía mi honestidad y que me deseaba que me fuera muy bien. –

Como en todos los negocios la regla de las constancia fue aplicada a Arturo y su familia, pasaron momentos duros pero lo importante es que lo lograron, poco a poco su puesto creció, con el pasar del tiempo empezaron a poner más lugares iguales en diferentes colonias en el DF, Arturo es amigo de mi Abuelo Materno, es un señor que admiro mucho por su constancia y dedicación, sus hermanos y ahora sus hijos saben que el mejor camino es construir algo tuyo, muchos empleados pasaron por el lugar de su jefe, muchos emigraron a otros lugares buscando suerte, pero no se dieron cuenta que la suerte la tenía frente a ellos, Don Pedro reconoce el temple de su hijo y la visión que tubo en su momento.

Arturo dice algo muy importante:

 Si ese día no hubiera actuado como “loco” (como mucha gente me llegó a decir)  y no hubiera confiado en mi corazonada no estaría en el lugar donde estamos ahora…

En verdad estas historias a mi me llenan las pilas de seguir haciendo cosas y seguir confiando que querer hacer algo por mi, espero que esta historia te sirva para que te motive a seguir con tus ideas y seguir en búsqueda de tu propio calidad de vida.

Te mando una abrazo!

 Nacho Román

Creador de Eskimos, El Dulce Negocio 

10 pensamientos en “Un negocio de la nada

  1. Es verdad muchas personas queremos movernos a otro lugar y aqui tenemos que echarle ganas para salir adelante, yo llevo la casi 4 mese con mi puesto y van saliendo mis gastos y los de mis hijos soy mamá soltera y no es facil pero poco a poco el negocio va creciendo, muchas gracias nachito por compatir con nosotros esta historia. saludos

  2. MIS RESPETOS PARA ARTURO Y SU FAMILIA ESA SI ES GENTE DE TRABAJO Y DE GANAS DE SALIR ADELANTE, CUANDO CUENTAS QUE SU PAPA LO ABRAZO ME RECORDO A MI PADRE Y LA VERDAD ES QUE CASI SE ME SALEN LAS LAGRIMAS, QUE GUSTO ESTAR EN UN GRUPO DE GENTE QUE QUIERE SALIR ADELANTA Y QUIERE HACE MAS COSAS EN SU VIDA, MIS RESPESTOS PARA TI NACHO Y PARA TODA LA GENTE QUE TE AYODA EN ESTO DE LOS CURSOS, ERES UNA PERSONAS Y UN EJEMPLO DE QUE CON TRABAJAO Y GANAS SE HACEN LAS COSAS. SOMO MAS PERSONAS QUE QUEREMOS HACER BIEN LAS COSAS. GRACIAS POR LA HISTORIA, TE MANDO UN ABRAZO IGUAL

  3. Hola Ignacio! Disculpa que te hable de tu. Pero deverdad.Es tan bonito resivir este tipo de correo.por que realmente nadie se preocupa o le interesa tu negocio. solamente alguien que deverdad te estima lo haria. Gracias!

  4. Gracias Ignacio
    En verdad agradezco este tipo de información que envías, en cierta forma me ayuda y motiva bastante para seguir adelante.
    De nuevo gracias
    Fernando

  5. me gusto, yo me di a la tarea de poner un negocio con la mano aferrada a Dios. empezamos con 2 tinas de madera y dos botes de acero inoxidable, un cucharon prestado y una deuda muy grande.
    con la fe en alto diaro trabajamos 18 hr. claro sin dejar de ir a la iglesia los sabados.
    ahora , gracias a Dios, tenemos 2 refrigeradores,1 empleada un medio de trasporte y mas pero sin olvidar de donde venimos y la ayuda de Dios. clar que ay una historia de milagros,detras de la historia y hata el dia de hoy

  6. hola amigo ignacio, eres grande maestro, me llegó tu correo y leí la historia y en verdad te digo que me motivas a mucho, tome tu curso con mi hermano y ahora los dos estamos bien entrado en esto, trajiste a mi hogar abundancia con todos tus consejos y te juro que los valoramos mucho, nos acordamos mucho de ti y de tus consejos mi hermano y yo, vale mucho tener gente en este mundo como tu, no se como agradecerte. Saludos Adán y Oswal

  7. Gracias por su correo agradezco y doy gracias ha dios por que no llegan las cosas x casualidad lleguan por algo para impulsarse cada dia mas esperando mas sus escritos y gracias por ser maestro

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